Origen y significado de “objeción de conciencia”

Objeción de conciencia (CO) en occidente surgió en el cristianismo como una forma de pacifismo – la creencia de que quitar una vida humana en cualquier circunstancia está mal (Moskos and Whiteclay Chambers, 1993). Aunque todos los objetores de conciencia toman sus posiciones en las bases de la conciencia, sus creencias podrían tener diversas razones religiosas, filosóficas o políticas.

La expresión de objeción de conciencia proviene originariamente de la negativa para realizar el servicio militar obligatorio debido a personales o religiosos motivos morales para no matar. Sin embargo, en los últimos años, el concepto ha sido usado por la profesión médica para negarse a proporcionar servicios con los cuales ellos personalmente discrepan, como la eutanasia, aborto, anticoncepción, esterilización, reproducción asistida u otros servicios de salud – aún y cuando estos servicios son legales y dentro del ámbito de sus cualificaciones y práctica. En concreto, la Iglesia Católica y el movimiento antiabortista se han apropiado del término “objeción de conciencia” para incluir la negativa por parte del personal sanitario a proporcionar o referirse al aborto (y cada vez más, a la anticoncepción), entendiendo que el aborto es asesinato oponiéndose a ello de forma imperativa. Como dijo el Papa Juan Pablo II (Papa Juan Pablo II, 1995): aborto y eutanasia son ambos crímenes que ninguna ley humana puede pretender legitimar. No hay obligación inconsciente para obedecer estas leyes; en su lugar hay una grave y clara obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia. La salud reproductiva está solo en el campo de la medicina donde sociedades de todo el mundo aceptan la libertad de conciencia como un argumento para limitar el derecho del paciente a recibir un tratamiento médico legal.

Sin embargo, CO en medicina está todavía en su gran mayoría sin regular en Europa (al igual que en el resto del mundo) y las violaciones a la misma se producen de forma sistemática (Centro de Derechos Reproductivos, 2010).

Fuente: Fiala C, Arthur JH. ‘‘Dishonourable disobedience’’ (“Inmoral desobeciencia”) – Por qué negarse a proporcionar tratamiento en salud reproductiva no es objeción de conciencia. Mujer – Psychosom Gynaecol Obstet, http://dx.doi.org/10.1016/j.woman.2014.03.001

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