Savita † (2012) – Irlanda

Una muerte que sacudió a una familia, un hospital y un país

Savita Halappanavar, una dentista de 31 años, murió el 28 de octubre de 2012 en el Hospital Universitario de Galway en Irlanda de la sepsis después de sufrir un aborto espontáneo a las 17 semanas. Se le negó la terminación del embarazo debido a que la legislación irlandesa que otorga “igualdad” de derechos a los fetos y las mujeres embarazadas.

Savita fue al hospital con su marido Praveen el 21 de octubre quejándose de dolor de espalda. Rompió aguas temprano en la mañana del 22 de octubre y Savita preguntó si se podía hacer algo para salvar al bebé. Le dijeron que el aborto involuntario era inevitable. El 23 de octubre, al saber que el bebé no sobreviviría, pidió la terminación del embarazo y le dijeron que no era legalmente posible en Irlanda mientras hay un latido del corazón fetal. La directora de las matronas trató de calmar a Savita y dijo que la terminación no podría llevarse a cabo porque Irlanda es “un país católico”. Durante el día siguiente, a pesar de las repetidas peticiones de la terminación del embarazo por parte de Savita y su esposo, su estado empeoró y el personal médico no supervió adecuadamente la espera de la muerte del feto. Finalmente, el latido del corazón se detuvo y Savita fue trasladada a la sala de partos para parir un bebé muerto el 24 de octubre. Para entonces ya era demasiado tarde – Savita murió cuatro días más tarde debido a complicaciones de sepsis que ya habían devastado su sistema antes del parto.

El marido de Savita, Praveen, acudió a los medios de comunicación para protestar por la muerte de su esposa. Dijo: “Siempre nos matuvieron en la oscuridad. Si Savita hubiera sabido que su vida corría peligro, habría saltado de la cama para buscar otro hospital. Nunca nos informaron de los riesgos. Es horrible, bárbaro e inhumano la forma en que Savita fue tratada en ese hospital”. Sus quejas desencadenaron una investigación, que en 2013 concluyó que la “desventura médica” y la mala administración del tratamiento de Savita causaron su muerte. El personal médico irlandés no reconoció “el riesgo creciente para la vida de la madre”. La ley irlandesa también fue puesta en tela de juicio, ya que no había directrices para los médicos a seguir en cuanto a cuándo un aborto podría practicarse para salvar la vida de una mujer. Independientemente, el personal médico priorizó al feto sobre el cuidado de Savita, y podría haber practicado una terminación del embarazo con anterioridad para salvar su vida sin infringir la ley.

Fuentes:
Abortion in Ireland: The Injustice and Day-to-Day Terror Faced by Countless Women, por Sarah Fisher, Rewire, 28 de noviembre de 2012
Timeline: a death that shocked a family, a hospital and a country, The Journal, 20 abr 2013
Final Report of Health Service Executive, junio de 2013
Praveen Halappanavar: ‘Savita’s treatment was horrendous, barbaric and inhumane’, The Journal, 19 de abril de 2013