Irena (2007) – España

A la mujer que le negaron pruebas e información sobre las condiciones graves de su feto

Irena (no es su verdadero nombre), una ciudadana brasileña que vive en España, se quedó embarazada en 2007, pero sufrió numerosos episodios hemorrágicos. La siguieron en el Hospital de Burela, pero los médicos no investigaron la causa ni emprendieron ninguna acción más allá de recomendarle descanso. En su consulta en la semana 20 y de nuevo en la semana 30: “Le pregunté a mi médico lo que significaba el sangrado, y ella asumió que yo era una prostituta, y que lo que me sucedió fue el resultado de mi trabajo”, sin preguntarme si era una prostituta. Le dije que no trabajaba como prostituta, sino en el servicio doméstico y que tenía una relación estable… sin tener relaciones que pudieran dar lugar, como insinuó, a este sangrado “.

El tratamiento del médico siempre fue irrespetuoso, y el médico se negó a hacer la prueba para escuchar los latidos del corazón fetal, o darle cualquier información sobre el estado del feto. Cuando se le preguntó, el médico le decía: “No me enseñes mi trabajo, lo sé muy bien”, o decirle que se calle para poder hacer su trabajo. Cuando Irena le preguntó al médico si había hecho el análisis de las anomalías fetales, el médico contestó que sí, pero afirmó no haber encontrado nada, y le aconsejó a Irena volar de regreso a Brasil.

El hijo de Irena nació a los 8 meses de gestación con cardiopatía y necesitó una operación de urgencia. Se le diagnosticó tetralogía de Fallot y síndrome de Goldenhar (respectivamente, una cardiopatía congénita y un defecto congénito raro caracterizado por un desarrollo incompleto de la oreja, la nariz, el paladar blando, el labio y la mandíbula). Los médicos le preguntaron a Irena si alguien le había dicho durante el embarazo que su feto tenía una enfermedad cardíaca, y si habían hecho todas las pruebas. Le dijeron que tanto la enfermedad cardíaca como la tetralogía de Fallot eran detectables a través de pruebas prenatales, incluida la prueba del corazón fetal, que había pedido en vano a su médico. El hijo de Irena también tiene una capacidad mental del 40%, necesita otra operación de corazón cuando sea mayor, y necesitará correcciones quirúrgicas para toda la vida. Su vida es y estará llena de limitaciones debido a problemas de corazón y huesos, entre muchos otros.

Fuente: Demanda de Irena al Servicio de Salud de Galicia, 2013 (traducido, resumido, parafraseado al español)